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crucero-irlandaEntre las numerosas ofertas de viaje de la compañía MSC Cruceros, uno de los destinos más singulares, y que ofrece más contrastes es, sin lugar a dudas, la República de Irlanda. Dice una leyenda que las cinco penínsulas que forman el extremo sudoeste de ese país, son en realidad los dedos de la diosa Hag de Beara adentrándose en el Atlántico para apartar la densa niebla.

Durante siglos, esta porción de la isla, fue considerada como el final de la tierra conocida, y aún hoy conserva ese áurea de misterio, con sus enclaves megalíticos, sus mitos celtas, su música popular y sus abadías en ruinas. Seguramente el crucero tenga excursiones para ofrecerte, y si puedes programar el itinerario, te aconsejo que hagas el que te voy a sugerir.

Primero un recorrido por la ciudad de Cork, que es la capital cultural y gastronómica de Irlanda, con una gran variedad de restaurantes, que ofrecen carnes, quesos, marisco y otras exquisiteces locales. Además cuenta con una gran diversidad de espectáculos de danza, teatro y el festival de jazz, que reúne a los mejores músicos internacionales.

A una media hora de Cork se encuentran las ruinas del Castillo de Blarney, erigido en el año 1210 y reconstruido en 1446, que alberga entre sus viejos muros la legendaria “piedra de la elocuencia” o Blarney Stone. Según la tradición, el que la toca, recibe el don de hablar como el más convincente de los oradores.

El Anillo de Kerry, es una ruta que, a lo largo de ciento ochenta kilómetros, ofrece diversidad de situaciones, desde el Parque Nacional de los Lagos de Killarney hasta construcciones de la Edad de Hierro y cabañas centenarias con tejado de paja.

La primera parada es el Parque Nacional, una reserva natural de 4.500 hectáreas que abarca tres grandes lagos, una caudalosa cascada y numerosas ruinas de castillos y abadías medievales. La siguiente parada es Portmagee, que significa “transbordador” en gaélico, y desde donde se accede a las islas Skellig, unas cimas de roca declaradas Patrimonio de la Humanidad, por cobijar los restos de un monasterio cristiano del siglo VI.

La península de Dingle alberga pueblos, en los cuales podrás descubrir la belleza y el arraigo de la cultura gaélica. En sus numerosos pubs todavía se despachan comestibles, artículos de ferretería; y suena la música en vivo, mientras los parroquianos cuentan historias intercaladas con canciones y cerveza negra.

Fuente imagen: www.flickr.com